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Si me has seguido a lo largo de estos años verás, que este es un anexo más de Artemisaforo-Artemisatarot que te ofrezco para facilitar que me puedas contactar, además de Facebook y la Web de Artemisa (sitio Oficial) www.artemisaforo.com, que muchos de los visitantes de este blog conocerán. Recuerda... Primero fue la Librería Esotérica Artemisa fundada en el año 1997. Luego, junto al registro de marca, ArtemisaForo en el que tan buenos ratos hemos pasado. Y tras Artemisa-Tarot o Tarot Artemisa (Pag. de Consultas), ahora he decidido comenzar este Blog que a la vez de facilitarte mayor información y ayudar a que me conozcas mejor, también pretende ser un pequeño archivo de anecdótas y curiosidades, de esas que se pueden ajustar al aún amplio Mundo del Esoterismo. Espero que mi blog lo encuentres interesante.

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Artemisa.

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sábado, 14 de mayo de 2011

LOBOS. Una historia Mágica y Esotérica.



Desde tiempo inmemorial, el hombre blanco ha denostado y diezmado a los lobos hasta casi su extinción por considerarlos animales demoníacos y destructivos. Sin escrúpulos... Sin corazón... Mientras, las sabias tribus aborígenes de Norte América y Canadá, veneraban y respetaban a estos animales, no solo por su belleza y poderío si no, también por su sensibilidad, lealtad y capacidad de amar. 
Esta historia real demuestra que en los lobos, de donde han surgido nuestros queridos animales de compañía, los perros, no todo es instinto y maldad. 
Aquí os presento a la pareja en cuestión. Dos preciosos lobos grises que viven en Canadá.


                                                                Dakota y Cheroky.


Dakota y Cheroky tenían su  familia bien establecida. Una manada de seis miembros formada por la pareja, 3 encantadores lobeznos y una loba solitaria que admitieron en uno de los trayectos realizados
en busca del sitio idóneo para establecer su hogar.


Esa loba solitaria se había mostrado siempre sumisa a Dakota y Cheroky, y aparentemente agradecida  y  preocupada  por el bienestar del grupo,   cuidaba  de  los  cachorros  cuando la   pareja
salía a cazar. Se llamaba Chayanne y era más joven que Dakota.


Sin embargo, la naturaleza marco el tiempo de crecimiento de la loba solitaria y una vez iniciado el inexorable ciclo de la madurez sexual de su "amiga", Dakota dejó de acompañar a Cheroky en sus largas excursiones en busca de alimento, por miedo a dejar a sus crías desamparadas frente a la "extraña". Chayanne necesitaba un macho para procrear y en el entorno no existía más macho que Cheroky. Dakota se estaba convirtiendo en una peligrosa rival y los pequeños lobeznos llevaban su sangre. Algo evidentemente molesto para Chayane, necesitada de establecer su propia manada. 

Un día Cheroky salió de caza y tuvo que alejarse tanto del redil familiar que , desorientado y perdido, no pudo regresar.  


Dakota se quedó esperando el regreso de su pareja durante meses, tiempo en el que Chayane se hizo más fuerte y agresiva frente a la soledad y debilidad de aquella madre y  sus cachorros. 


Finalmente, la irritable "extraña", hizo valer su fortaleza traicionada por su instinto. Pero Dakota no estaba dispuesta a perder el dominio de la situación ni dejar desamparados a sus hijos. Ambas lucharon encarnizadamente y...


Dakota perdió la batalla.
Derrotada y herida tuvo que huir de su hogar y alejarse de la fuerza de Chayane, dejándole a sus  crías. Mal futuro se auguraba para la madre y los pequeños pues la nueva loba Alpha, no tardó en maltratar a los cachorros de Dakota mientras esta proseguía, su difícil recuperación en solitario. Por delante quedaba un largo y gélido invierno y la debilitada madre no tenía fuerza ni para para alimentarse. A lo lejos, desde lo alto del cerro y acurrucada bajo el resquicio de unas rocas, Dakota observaba a sus crías con impotencia mientras por la noche lloraba aullando a la luna, esperanzada en escuchar la respuesta de Cheroky. Era la única salida que le quedaba. Intentar pasar el invierno ganándole la partida a la muerte a la vez que esperaba el regreso de su extraviado Don Juan.

  
Lamentablemente, durante meses, la única respuesta que Dakota pudo escuchar fue la de sus crias que desesperadas ante el maltrato de Chayane, reclamaban a su madre con desesperados aullidos.


Sus cuerpos estaban creciendo y necesitaban alimentarse pero la intrusa no permitía que los jóvenes lobos comieran en condiciones y continuamente arremetía contra ellos en cuanto se acercaban al alimento.


Afortunadamente para esa desafortunada familia, la mala suerte estaba a punto de terminar. El duro invierno llegaba a su fin y con la primavera también llegó el deshielo.
Dakota y Cheroky habían sobrevivido cada uno por separado a una dura prueba. El, al otro lado del río, muchos kilómetros más arriba de su familia, aislado por la nieve y el hielo, y casi sin alimento. Ella, superando las heridas que la pelea con Chayane le habían ocasionado y también limitada a una horrible soledad, sobreviviendo al frío y la nieve, y casi sin fuerzas para alimentarse. Eran dos luchadores a los que la vida, tenía que recompensar.

Una mañana algo llamó la atención de Dakota que celosa y pacientemente seguía guardando a sus crías desde la distancia.


Un olor conocido la puso sobre aviso. Cheroky estaba cerca. Sin duda era lo que había esperado para volver al lado de sus cachorros.


Cansado pero contento, el macho entra en el territorio familiar buscando a su pareja pero, Dakota no va   a recibirlo. El la busca pero en   su lugar solo encuentra a  una mimosa y seductora Chayane que intenta atraer su atención con todo tipo de arrumacos.

Desconcertado, Cheroky hecha un vistazo a su prole. Los cachorros casi no consiguen mantenerse en pie.  Se  pregunta  mientras observa el desastre... ¿Donde está la madre?... Sin obtener respuesta, no tarda en darse cuenta de lo que sucede.


Mientras,  en la distancia y el silencio del cerro, Dakota sigue sin perder detalle la escena. ¿Aceptará Cheroky a Chayane como a su nueva compañera?... Atenta e inmóvil espera la decisión de su pareja.


Pero los días pasan y Cheroky no busca a Dakota. Más bien parece estar conforme con el cambio de compañera. Sin embargo, la realidad dista mucho de la apariencia.
La llegada del maltrecho padre y el mal estado de los lobeznos, obliga a Cheroky a no precipitarse en sus decisiones.  Por el momento necesita a un componente fuerte en la manada que aporte alimento y cace para contribuir   a la recuperación de todos.  Y esa  no es otra que Chayane. Solo ella puede dar, por el  momento, el bienestar  necesario. Sin  pensarlo más, la utiliza. Y cuando los jóvenes lobos y el están recuperados, Cheroky hace valer su mando sobre su aparente nueva pareja.


Curiosamente, el macho paga con la misma moneda a la que meses antes había dejado casi morir a sus hijos.
Cheroky impide que Chayane coma de la pieza que ella misma caza y permite que sus hijos coman antes que ella. Algo humillante para la loba que, de pronto se ve relegada al último lugar. Confusa no entiende lo que pasa aunque por el momento se mantendrá prudente cerca de su pretendido aprendiendo a controlar su orgullo. Pero por mucho que Chayane crea que la actitud del padre responde solo a un extraño arrebato, los días siguientes le demostrarán que el nunca le dará la opción de loba consorte ni posible madre de otra nueva camada. Los sueños de la loba solitaria se rompen en mil pedazos cuando se da cuenta de que Cheroky, sin duda, quiere a Dakota.


Pocas opciones le quedan a esta loba que solo ha podido disfrutar de su fantasía, pocos días.
Cheroky busca a Dakota en la lejanía mientras Chayane sigue sin comprender porqué la repudia.



La realidad de Chayane es que tiene las horas contadas en esa familia porque Cheroky no tarda en encontrar a Dakota la cual ha esperado con prudencia la decisión del macho. 
Juntos   bajan  del cerro en el que casi  muere la madre, incapaz de cazar  tras la  pelea  con  la loba usurpadora mientras Chayane se retira de la manada despreciada por Cheroky. Sabe que ya no tiene cabida en esa familia.



A partir de ahora, la vida de esta loba volverá a ser en solitario hasta que quizás, con un poco de suerte,  encuentre a un  macho  también  solitario, que desee  quedarse a su lado y formar una familia.
Mientras, la feliz pareja, nuevamente reunida y ya recuperada de la dura y accidentada separación, no tardará en celebrar un acontecimiento vital.



Unos meses más tarde...


Dakota cuidará satisfecha y tranquila de su nueva camada, y esta vez será sin temer que ninguna otra hembra pretenda quedarse con su sitio.

¿No hay amor, sufrimiento y fidelidad en esta historia?... ¿Quién dijo que los lobos son demonios que no merecen existir?